martes, 18 de octubre de 2011

Esquiva suerte

La suerte viene pocas veces o talvez nunca. ¿Porqué justamente a mí?. No es que me jacte de mi mala suerte pero casi la mayor parte de mi vida no tuve nada porque sentir tanto orgullo de los buenos designios que me tocó vivir, solo algunos centavos y un par de billetes regados por el piso por alguien distraído o casi retraído, bueno nadie sabe lo que uno está pensando para dejar caer alguna pertenencia relativamente valiosa, pero si tengo que decir sentí pena alguna vez del dueño de una billetera que por efectos de la noche fría y el pequeño abuso de unos grados de alcohol pudo producirle en él la involuntaria acción de botar su único objeto valioso desde el punto de vista de cualquier malhechor, contenía más cosas suyas dentro, como algunos billetes, una tarjeta de crédito pegado con su licencia de conducir en el cual lucía una foto que indicaba que tenía ya muchos años de vida, con una mirada perdida como miran las personas de su edad. Al principio me llené de alegría desde lejos ya sabía lo que era, solo faltaba levantarlo y guardarlo discretamente en mi bolsillo sin que nadie viera mi ambiciosa acción, quien iba a decirlo después de tantos años de sacrificio para llegar temprano a mi centro de estudios ocurriría algo bueno, a veces los nervios traicionan, la conciencia, esa pequeña voz que te habla y te hace sentir mal por esas pequeñas cosas que pasan sin que uno quiere, siempre se deja sentir en esos precisos momentos. Me llené de valor y seguí caminando como si nada hubiera ocurrido y desde ya mueriéndome por las ganas de abrir y ver el premio que me había dejado aquel desconocido.
Desperté feliz como nunca sin saber que hacer, me dije a mi mismo que es mejor compartir para sentir la envidia de alguien más desafortunado. Y así fue nos dirigimos a comprar comida, ropa y algo de tomar.
El fin de semana sería mas interesante, me compré una botella de ron para celebrar esa alegre vicisitud.
Tomé bastante, reí y hasta lloré. Los efectos del alcohol a uno lo hacen tan propenso a una emoción por mas insignificante que parezca. No me acuerdo hasta que hora tomé solo desperté al mediodía del día siguiente, solo de frío y con la cabeza hirviendo, es difícil no vomitar, me arrepentí de esa pequeña noche, del alcohol, del dinero, de recoger esa pequeña billetera, todo eso no podría llenar ese deseo de satisfacción que hasta ahora no lo puedo detectar.
Salí al día siguiente pasando por el mismo lugar de mi hallazgo y ahora solo divisé alguna piedras con un poco de basura, no todos los días tenemos suerte, a veces llega si uno está atento, solo falta mirar con detenimiento nuestro alrededor, te podrías llevar muchas sorpresas sean gratas o no.